lunes, 20 de abril de 2009

Una razón para diseñar


Muchos de ustedes (y nosotros) seguramente han experimentado la incertidumbre que genera el comenzar un “lo que sea”, esa ensalada de sensaciones formada por nerviosismo, emoción, arrojo, duda, etc. Ese instante, dos segundos antes de dar el primer paso uno debería preguntarse “¿por qué lo hago?”  En concreto, un individuo que ha consagrado el uso de su tiempo a pasar horas y horas frente a una computadora o una hoja de papel, debe tener claro cuál es el motor que lo mantiene en ese lugar haciendo lo que hace, ¿será acaso el arte, esa inherente necesidad del homo-sapiens por expresar pulsiones cósmicas que sacuden su interior, que apenas cree entender y logra pues, materializarlas con un sin fin de maneras, métodos y herramientas? ó ¿será una motivación de corte económico cuasi industrial por el cual recibe un bien a cambio, es decir, un pago?

Independientemente de la motivación  que ustedes, afortunados lectores tengan y les ayude a comenzar y por supuesto a finalizar cualquier “lo  que sea”  la intención de estos párrafos formados es invitar a una reflexión, para refrescar los caballos que dan potencia al ánimo creador de todos y  cada uno de los diseñadores y de ninguna manera juzgar correcta ó incorrecta las razones por las que diseñan.

Luisito.

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